Los “Segundos” de la Historia

Don Budge

Intro

Hoy veremos al primero de todos, el que marcó el standard, a un estadounidense alto, calmo y con un saque muy potente, que logró el Santo Grial del tenis: ganar en un solo año (1938) los cuatro Grand Slams. Es cierto que lo había logrado ya el inglés Fred Perry, pero no en el mismo año.

El año anterior había triunfado en Wimbledon y en el máximo torneo de su país por lo que gan´6 coronas al hilo y por eso fue el indiscutido N°1 del mundo a fines de la década del 30 del siglo XX.

Pero por qué no está entre los más grandes de la historia, los G.O.A.T.? Básicamente porque, si bien fue un jugador superior, se pasó pronto a los profesionales y por ello se vió impedido de disputar más esas pruebas reservadas a los amateurs.

Probablemente, si no lo hubiera hecho, estaría en la lista. Y otros antes que él, no lograron ganar en un mismo año los 4 Grandes porque al no haber vuelos comerciales en esa época a Australia, pocos querían hacer el viaje en barco. Budge, además, luego tuvo lamentablemente, un parate importante por el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial (por más que el Nacional de EEUU, posteriormente el US Open, nunca se canceló, pero él estaba enrolado) y además comenzó a surgir con fuerza el profesionalismo, que enseguida absorbía a los mejores, tentándolos con fuertes sumas de dinero que les permitían asegurar su futuro e incluso mejorar más su nivel que como amateur.

Un ejemplo patente de eso fue la carrera de Pancho González, probablemente uno de los mejores jugadores que ha dado el tenis, y también protagonista de esta serie de “los mejores segundos”.

Inicios

Nació en 1915 en Oakland, California, y tuvo una infancia normal de un chico deportista. A los 9 años se dio cuenta que era ambidextro jugando al béisbol, y ya que bateaba con la izquierda y lanzaba con la derecha. También le gustaba el futbol americano, y a veces jugaba al tenis, pero solo comenzó a practicar seriamente a los 15 años… durante dos semanas, porque su hermano mayor le había dicho que era un vago, que si se ponía a practicar podía ganar algo. Y lo hizo, ganó el Campeonato de menores de California adaptando su revés con la técnica que tenía para batear.

Su compañero de esa época, y luego de juego en dobles y rival, fue Gene Mako, hijo de un exiliado húngaro que había vivido en Italia y Argentina.

Llegó hasta la Universidad, pero dejó para jugar para su país en la Copa Davis, y luego el circuito amateur.

Con un 1,85 mts de altura, su pelo rojizo (como el otro “red” que ganó los cuatro grandes: Rod Laver), sus eternos pantalones largos blancos (no le gustaba jugar en shorts), y su sonrisa afable y buen trato de sportsman, era una marca registrada del tenis desde sus 18 años.

Aunque su apariencia desgarbada, sus orejas salidas, su prominente nariz y sus ojos juntos le valieron que unos años más tarde un amigo le dijera a la madre: “No sé si tu hijo es el mejor jugador del mundo, pero sí el más feo”.

Su carrera como jugador

“Los grandes campeones lo han sido por muchas razones. Todos han tenido velocidad, garra y actitud bajo presión. La diferencia con Budge es que venía equipado de la mejor manera posible: el mejor ataque y la mejor defensa”

Jack Kramer

Perfeccionó su juego en la arcilla del club de su barrio y luego al cemento de la Costa Oeste, y pudo adaptarse al césped en donde se jugaban los Grand Slams (excepto Roland Garros).

En 1937 ganó 14 torneos más de manera consecutiva, algo hasta ahora inigualado, y entre ellos, ganó en Wimbledon el single, el doble caballeros y el doble mixto. Esa “triple corona” la ganó en tres oportunidades, mejorando incluso la marca de Tilden, que lo había logrado dos veces.

La final de Wimbledon del 37 contra el alemán Gottfried Von Cramm, no solo está considerado uno de los tres o cuatro mejores partidos de la historia, sino que es recordado también porque camino a disputar la final, el germano fue interrumpido por un asistente (Ted Tinling, recuerdan? de la serie “los ilustres desconocidos del tenis”) que le dijo que lo estaba llamando el “Fuhrer” Adolf Hitler, para desearle suerte como representante ario contra los decadentes burgueses. Pero ganó Budge y fue tal la relación, que cuando años más tarde Cramm fue arrestado brevemente por ser homosexual y opositor al régimen nazi, el norteamericano le escribió a Hitler por su liberación.

Al final de ese año recibió de manos de Babe Ruth, una estrella del béisbol, el premio Sullivan al mejor atleta del año de EEUU, primera vez que lo recibió un tenista

Su logro del “Grand Slam” (que ese es el verdadero significado de ganar los cuatro grandes torneos en el mismo año) al año siguiente fue una hazaña que obtuvo a los 23 años, luego de postergar su decisión de pasarse a jugar por dinero (menos mal!).

Ese fue su último año como amateur y, por ende, con derecho a participar en esos torneos. Como profesional fue el mejor de esos años, en 1939, por ejemplo, ganó 148.000 U$, una cifra que ni Joe Di Maggio (una estrella del béisbol de esa época) ganó en un deporte mucho más popular que el tenis

Probablemente iba hacia ser uno de los mejores de todos los tiempos, hasta que en 1942 se enroló en el servicio militar de la Fuerza Aérea, por la Segunda Guerra Mundial. En un ejercicio de adiestramiento se lesionó el hombro y no curó bien, por lo que arrastró el dolor cuando volvió al circuito. Incluso antes de darse de baja, en 1945, hizo un par de demostraciones para las tropas.

En la posguerra siguió compitiendo, pero quedó segundo detrás de Bobby Riggs, quien sabía cómo jugarle para que su hombro sufriera. De todas maneras, se mantuvo entre los mejores por 10 años más. De hecho, a los casi 40 años, pudo ganar un torneo en Los Ángeles, superando a tres de los mejores de esa época: González, Sedgman y Segura.

El Grand Slam

“Yo no solo gané el Grand Slam. Lo inventé”

Don Budge

Cuenta la historia que, en 1937, le ofrecieron ser profesional, pero declinó los 50.000 U$ que le ofrecían, ganara o perdiera, cuando leyendo un libro de récords de tenis, se dio cuenta que Tilden, “el gold standard” de la época, no había ganado nunca el campeonato de Francia, y que algunos de los que habían ganado en Wimbledon, no habían podido viajar o ganar en Australia.

Con el ánimo de darle más lustre, la Federación Australiana lo invitó y le pagó los viáticos para él y su esposa.

Lo increíble es lo eficiente que fue en las finales de los torneos:

En Australia, en la ciudad de Adelaida, ganó la final en 47 minutos: 6/3 6/1 y 6/2

En Francia, fue un poco más, en 58 minutos triunfó por 6/3 6/2 y 6/4.

En Wimbledon (donde como comentamos también obtuvo el dobles y el mixto) ganó en menos de 60 minutos (y con una interrupción por lluvia) por 6/1 6/0 y 6/3

En su país, ganó en Forest Hills, perdiendo el único set de las finales en una hora y veinte, por 6/3 6/8 6/2 y 6/1

En resumen, ganó 4 finales, en 4 horas de juego, en 4 países.

Sus años de retiro y su legado

Luego de su paso profesional se recicló como entrenador, tuvo negocios varios, y también contratos por elementos deportivos.

Está considerado entre los grandes técnicamente, en especial su revés a una mano que hacía con un pequeño dejo de top spin, cosa rara no solo para el modo de jugar de la época, sino por el tamaño del grip (usaba una medida 5, dos más grandes que lo habitual ahora) y el peso de la raqueta. Budge podía manejar a su antojo las direcciones, tomar la bola cuando subía, y lograba contrarrestar a los mejores jugadores que le subían a volear.

Curiosidades

· Cuando se transformó en profesional, el gran jazzista Tim Dorsey, al cual admiraba Budge, le dijo que si le ganaba al N°1 de los profesionales, en ese momento Vines, lo dejaba tocar en su banda. Y como lo logró, esa noche, Dorsey le dijo: “La banda es tuya” y Don se puso a hacer la percusión todo el show.

· Cuando comenzó a jugar con su amigo Gene Mako en dobles, este, que era el campeón vigente del estado, le dijo: “Vos jugás ahí, de la derecha, y solo meté la bola, yo hago el resto”. Budge hizo bastante más, y Mako solo al final, metía la bola

· Como en sus años de amateur no podía recibir dinero, solo para los gastos de traslado o de comidas cuando jugaba, y las diferencias con los que jugaban por dinero eran cada vez más grandes, la marca Wilson lo contrató como “empleado de embalaje”, para darle un sueldo cuando no competía, además de darle las raquetas que llevaban su nombre…

· En 1938, cuando obtuvo el Grand Slam, pudo evitar a su peor rival, el germano Von Cramm. En Australia porque había perdido en una de las semifinales, y en Francia ya no pudo competir porque fue encarcelado por la Gestapo. Eso no solo motivó la carta que mencionamos antes, sino el rechazo de Budge de jugar en Alemania ante la prisión de su amigo y rival

· Su raqueta pesaba más de 450 gramos y la manejaba como si fuera una prolongación de su mano, era pesada aún para lo que se usaba en esa época entre los mejores

· Cuando ganó Wimbledon en 1937 le dieron además del trofeo, un “premio extra”, un vale por 5 libras para comprar algo en una joyería londinense.

· En su primer año como profesional, en el que ganó 148.000 U$, pagó 2100 de impuestos. Dijo años después: “La nafta valía 2 centavos el litro, una habitación de hotel decente, 6 U$, así que me quedó bastante para invertir”.

Entrenador de tenis y pádel. Consultor deportivo en Gestión, Marketing y Comunicación de Deportes de Raqueta. Periodista e Investigador. Ex profesional

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